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Los secretos de las etiquetas

Published at 11/14/2007 in , , , ,




Claudi Mans, catedrático de ingeniería química de la Universidad de Barcelona, es el autor de este interesante libro en el que nos explica con un lenguaje relativamente sencillo y ameno de qué están hechos los productos que compramos y tenemos en casa.

En la primera parte del libro, se tratan diversos capítulos relacionados con las etiquetas de los alimentos. Merecen destacarse las siguientes ideas:

- La propia definición de etiqueta que hace el autor, como el compromiso del fabricante o elaborador con el usuario o cliente, supervisado por las administraciones públicas. En efecto, hasta ahora lo que nos ha venido fallando ha sido precisamente esta falta de control o supervisión por parte de las administraciones públicas. Ese control lo han venido realizando de forma muy loable las propias Asociaciones de celíacos, llenando así un vacío legal que dejaba a los celíacos desprotegidos ante unas etiquetas cuanto menos incompletas, sin ofrecernos garantías. Tras el reciente anuncio por parte del ministro de Sanidad, Bernat Soria, de que el gobierno está preparando un decreto que obligará a que el etiquetado de todos los productos advierta de si éstos superan un límite máximo de gluten, se abren nuevas expectativas para que los celíacos puedan por fin verse amparados por la ley. No es lo mismo manejarse con un libro de alimentos editado de forma anual y sujeto a constantes actualizaciones, un libro al cual sólo se accede si se está asociado, que detenerse a leer cualquier etiqueta con la seguridad de que si no aparece el término "gluten" significa que ese producto es apto para nuestro consumo.

- Pero, ¿qué información debe contener una etiqueta?
Claudi Mans nos explica que una etiqueta debe contener ocho informaciones: la marca, la denominación genérica del producto, el fabricante, la publicidad, la cantidad de producto, la conservación, la composición química y los ingredientes. Según la legislación vigente, un producto preparado ha de tener una lista de ingredientes en la que han de constar todos y cada uno de ellos, por orden decreciente según la cantidad que haya. Señala también que con cada nueva preocupación, cada nueva información, cada nuevo consejo que se quiere transmitir, las etiquetas se han convertido poco a poco en todo un mundo contenido en un pequeño trozo de papel y ya no quedan más milímetros cuadrados para seguir añadiendo más y más información. A efectos prácticos resulta casi imposible poder leer una etiqueta y enterarse realmente de si ese producto es o no apto, tiene o no gluten. Por esta razón, lo más conveniente sería legislar la forma de presentar la información sobre los alérgenos. ¿Qué es lo que le resulta más cómodo al celíaco a la hora de saber si puede o no consumir determinado producto? Probablemente, la mayoría de nosotros responderá que lo más cómodo es que se indique "Sin gluten" tras la enumeración de todos los ingredientes del producto o, mejor aún, que quede reflejado con letras más grandes fuera de la propia etiqueta, por ejemplo, en la parte delantera del producto. Ahora bien, este término "Sin gluten" debería quedar claro qué significa. "Sin gluten" significa 0 ppm (partes por millón) de gluten.

- Otra de la ideas interesantes que se comentan en el libro es la estrecha frontera que separa actualmente los alimentos funcionales de los dietéticos. Claudi Mans nos explica que un alimento funcional es un alimento diseñado para que mejore la actuación del mismo alimento no funcional. Se puede conseguir un alimento funcional: incrementando la concentración de alguno de sus componentes ya presente en el alimento normal (ej.: Leche rica en calcio), añadiendo componentes (ej.: añadiendo fibra al yogur), substituyendo un componente con efectos no deseados por otro con efectos positivos o neutros (ej.: al substituir la grasa natural de la leche por grasa vegetal), añadiendo compuestos que ayuden a asimilar los componentes que ya de por sí tiene el alimento (ej.: añadir vitamina D que ayude a la buena absorción del calcio de la leche) y eliminado algún componente problemático (ej.: la proteína del germen de trigo para obtener un producto apto para celíacos). ¿Dónde está pues la frontera entre alimento funcional y alimento dietético? Mans nos explica que un alimento funcional va dirigido a toda la población, mientras que un alimento dietético va dirigido a un cierto grupo de consumidores. La paradoja es que actualmente los alimentos dietéticos cada vez están más presentes en los supermercados, incluso compartiendo lineal con otros productos no dietéticos. La pregunta es ¿conviene al celíaco que dicha barrera entre alimento funcional y dietético se diluya finalmente? Evidentemente, si los alimentos dietéticos empiezan a compartir lineal con otros alimentos que no son dietéticos, la primera ventaja será que se nos facilitará la compra pues la podremos realizar por entero en un mismo sitio, sin tener que desplazarnos a otros lugares específicos de productos dietéticos. Si a esto le unimos el hecho de que compartir lineal significa poder comparar precios, compartir ofertas, entrar en definitiva dentro del mercado habitual de productos, puede que sí sea conveniente para nosotros, siempre y cuando el etiquetaje de los mismos sea claro y no dé pie a confusiones.

- Finalmente, me gustaría destacar otro de los puntos tratados en el libro y es el referente a los alimentos transgénicos, los denominados OGM (Organismos Genéticamente Modificados). En lo que a los celíacos nos concierne, conviene destacar que tanto el maíz como el arroz (los dos cereales que podemos consumir), son muy utilizados en la agricultura transgénica y por tanto deberíamos ser conscientes de este hecho, preguntarnos sobre el efecto que pueda tener sobre nuestra salud. Por otra parte y ya en el lado positivo, también es cierto que quizá se pueda diseñar una variedad de trigo al cual se le haya extraído el gluten. En cualquier caso, la legislación vigente indica que siempre se debe advertir de la presencia de OGM en las etiquetas de los productos.

Los secretos de las etiquetas, Els secrets de les etiquetes es un libro muy interesante, sobre todo en estos momentos en que los celíacos nos acercamos por primera vez a ser amparados por una ley del etiquetado que de verdad nos sea útil y fiable.

Dice Claudi Mans que la etiqueta se ha convertido ya en todo un género literario, breve y efímero. Que la cantidad de información que contiene no siga siendo para los celíacos un verdadero jeroglífico.

Un saludo y suerte en las próximas reuniones con el Ministerio de Sanidad,

Ángela

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2 Response to Los secretos de las etiquetas

Anónimo
24 noviembre, 2007 22:46

gradezco el comentario al libro, y sólo lamento que en el texto no haya puesto algo más de énfasis en la necesidad de un etiquetaje claro para síndromes o enfermedades comunes y dependientes de la alimentación.

Claudi Mans
autor del libro "Los secretos de las etiquetas".

25 noviembre, 2007 00:58

Muchas gracias, Claudi por tu participación en nuestro blog. Leí tu libro hace un año y me pareció que su principal virtud era el uso de un lenguaje asequible y ameno, que en verdad consigue mantener la atención del lector en un tema que es realmente complejo como es el lenguaje usado en las etiquetas.

Desde que fui diagnosticada celíaca, hace 3 años, se podría decir que "persigo" los términos "gluten", "celíaco" por todas partes. Me encantó descubrirlos en su libro. En realidad, sentí que la explicación que daba también era para mi.

Un año después de su lectura y coincidiendo con el anuncio del Ministerio de Sanidad de las próximas medidas en el etiquetaje de los productos, especificando su contenido en gluten, he vuelto a releer "Els secrets de les etiquetes" y he considerado que su lectura es de máxima actualidad para los celíacos en estos momentos.

Es cierto, no sólo se trata de acercar al lector al lenguaje de las etiquetas sino que también hay un camino que recorrer a la inversa: acercar el lenguaje de las etiquetas al consumidor, hacerlas más claras. Y en ese camino nos encontramos celíacos, diabéticos y todas aquellas personas que padecen de intolerancias alimentarias.

Un saludo,

Ángela