1

De Laxe a Finisterre. Costa de la Muerte (IV)

Published at 9/14/2007 in , ,

Como tampoco es cuestión de cansaros con tanto viaje, porque lo mismo os aburrimos, vamos a espaciar los post de nuestros viajes. Hoy sólo vamos a contaros una ruta que merece muchísimo la pena. Un viaje desde Laxe hasta Finisterre. Elegimos el domingo para hacerla, por un detalle que os comentaremos más tarde.
Nos dirigimos hacia Vimianzo, donde se encuentra el castillo del mismo nombre, perteneciente actualmente a la Diputación de La Coruña. En época veraniega, en su interior, se realiza una "Mostra en vivo de Artesanía" Los artesanos (Palilleiras de Camariñas, tejedoras de lino, sombreros de paja, cestería, cuero, orfebrería, madera, piedra...) elaboran sus productos. Después, se puede terminar la visita dando un paseo por sus murallas y almenas. A unos metros del castillo se encuentra el Pazo de Trasariz del XVII con crucero y originales arcadas.

Nos dirigimos ahora hacia Ézaro donde los domingos (de ahí el que hubíeramos elegido ese día) entre las 12 y las 2 de la tarde, "funciona" la "fervenza do Xallas" es decir, la cascada del río Xallas. Y decir "funciona" es real, pues se trata de una espectacular cascada, que surge gracias a un convenio entre el ayuntamiento de Dumbría y la empresa Ferroatlántica, concesionaria de la central hidroeléctrica. La canalización de las aguas del río para el aprovechamiento eléctrico nos priva de contemplarla durante el resto del tiempo. Las aguas se precipitan desde cuarenta metros y producen vapor de agua, que forma una gran nube blanca que sube por la ladera del monte, superando la altura de su caída.

Llega la hora de la comida y nos pilla en O Pindo. Ningún restaurante sin gluten a la vista. Pero nos fiamos de nuestro olfato que nos lleva al último hostal-restaurante del pueblo (siguiendo la dirección Ézaro-Carnota) La cocinera es una persona mayor, con la que hablamos y desvela sin problemas los componentes de cada uno de sus guisos. Comida casera.


Después de comer, queda perfecto dar un paseo (incluso un bañito) por una playa inmesa y bastante solitaria, la PLAYA DE CARNOTA. Una playa larga y ancha de arena fina. Aguas poco profundas. Se acceda a ella desde las carretera, a través de una pasarela de más de 100 metros, que cruza las dunas y las marismas. Cualquiera diría que es toda para nosotros.
Es hora de seguir el camino y nos dirigimos a Carnota, a ver su famoso Hórreo, el que dicen es el más largo de Galicia, con permiso de los habitantes del vecino pueblo de Lira (cuyo hórreo visitaremos después) que aseguran que es el suyo.
Lo cierto es que el hórreo de Carnota es monumental y a diferencia del de Lira, se encuentra mimado y enclavado en un entorno hermosísimo, con la iglesia de Santa Columba, que presta su torre neoclasica al conjunto, la casa parroquial y el palomar monmental.

Continuamos nuestro viaje hacia Finisterre, donde hay que ver dos cosas. En primer lugar la iglesia de Santa María das Areas, con una mezcla de estilos que la hace todavía más bonita y en segundo lugar el faro, rodeado de dunas fósiles, de finisterre, en el cabo del mismo nombre. Aquí se pierde la noción del tiempo, en espera de una puesta de sol, indescriptible. Mientras esperáis esa hora podéis visitar en el propio faro una sala de exposiciones o tomar un café en la hospedería que ocupa un edificio, casi gemelo, cercano.
El viaje ha merecido la pena, y aunque volvemos a Laxe, en nuestro interior, según nos alejamos, hay algo que nos dice que vamos a volver.
Un abrazo.
Jesús y Loli

Spread The Love, Share Our Article

Related Posts

Post Details

1 Response to De Laxe a Finisterre. Costa de la Muerte (IV)

15 septiembre, 2007 22:52

Gracias por contarnos vuestro viaje por esas tierras tan bellas, nosotro hace tiempo que no vamos y desde hace tiempo estamos pensando en hacer el Camino de Santiago entero, ya que si lo hemos realizado en algunos tramos y por supuesto llegar al "final de la tierra".

Acabamos de llegar de vacaciones y nos leeremos tranquilamente todo vuestro viaje.

Respecto a las fotografías son muy buenas.

Besos,

Ana y Víctor.